No hace mucho tiempo, el CMO de una empresa entre las cien más grandes de México dijo eso. Con esa naturalidad. Como si fuera una postura razonable.
No lo es.
Hace tiempo dejé atrás el apellido “digital” en el marketing y opté por hablar de Marketing Moderno. Porque lo digital ya no es una especialidad dentro del marketing: es el contexto en que todo ocurre. Decir “marketing digital” es casi tan redundante como decir “marketing con teléfono”. Y si queremos seguir añadiendo apellidos, tendríamos que ir actualizándolos continuamente: marketing para la era de la IA, marketing para la era de lo que venga después.
En la frase de ese CMO identifico dos actitudes que con frecuencia se confunden pero que tienen raíces distintas.
La primera es el conformismo. El yo sé lo que sé, siempre lo he hecho así y no veo razón para cambiar. Es una actitud cómoda mientras el mercado no se mueve. Cuando se mueve, es letal.
La segunda es el miedo. Y creo que es la más honesta de las dos, aunque rara vez se nombre como tal. Lo nuevo, lo desconocido, la velocidad del cambio tecnológico, todo eso puede paralizar de formas que no siempre son conscientes. El miedo se disfraza de desinterés para no tener que reconocerse como miedo.
El problema es que ambas actitudes tienen las mismas consecuencias: impiden crecer profesionalmente, limitan las aspiraciones y, sobre todo, ponen en riesgo la marca o empresa que ese directivo tiene la responsabilidad de conducir. No siempre es un peligro inmediato. La obsolescencia suele ser gradual. Pero cuando se vuelve visible, generalmente ya es tarde.
Un CMO que no entiende el entorno en que opera su marca no puede tomar las decisiones correctas. Puede rodearse de personas que sí lo entiendan, y eso es válido. Pero delegar la comprensión no es lo mismo que tenerla. Y la diferencia se nota en cada decisión estratégica que toma.
Nota: Escribí esto en julio de 2023. En 2026, decir “no me interesa saber de digital” ya no solo es conformismo o miedo. Es, llanamente, negligencia profesional. El argumento que desarrollo aquí se ha vuelto más urgente, no menos.




