Llamadas no deseadas: cuando el marketing daña la marca que dice construir

Sonó el teléfono. Número desconocido. Lo contesté —no sé por qué todavía lo hago— y al otro lado una voz grabada me ofreció un crédito que no pedí.

Colgué. Y me quedé pensando.

No en la llamada. Sino en la cadena de decisiones que hizo posible que esa llamada llegara a mi teléfono. Alguien, en alguna sala de juntas, aprobó esa táctica. Alguien la presentó en una lámina de PowerPoint como parte de la estrategia de adquisición de clientes. Alguien dijo que sí.

¿Habrán medido el daño?

El costo que no aparece en el reporte

Las llamadas no deseadas tienen un costo visible: el del call center, la base de datos, el tiempo del agente. Eso lo miden. Lo que rara vez miden es lo que se pierde.

Cada llamada no deseada es una micro-experiencia negativa con la marca. El receptor no olvida quién llamó. Y si ya era cliente o estaba cerca de serlo, esa interrupción hace retroceder todo el trabajo previo. El embudo se rompe por donde menos se esperaba: por el teléfono.

Hay un término para esto: erosión de marca. Sucede despacio, pero sucede.

Una pregunta que vale la pena hacerse

¿Cuántos clientes potenciales necesito alejar para compensar uno que sí convirtió por esta vía?

No es una pregunta retórica. Es una métrica que debería existir en cualquier dashboard de marketing que se tome en serio la experiencia del cliente.

El problema es que los modelos de atribución tradicionales no capturan el rechazo. Solo cuentan las caras felices, como diría alguien que ha pasado tiempo mirando funnels de conversión. Los que colgaron, bloquearon el número o simplemente decidieron no volver a considerar esa marca no aparecen en ningún reporte.

Pero están ahí. Y opinan. A veces en voz alta, en redes sociales o con sus contactos.

El marketing que construye y el que destruye

No estoy en contra de la prospección. Estoy en contra de la prospección sin contexto, sin permiso, sin relevancia.

La diferencia entre una llamada bien hecha y una llamada no deseada no siempre es el canal. Es si el receptor la esperaba, la pidió o al menos tiene alguna razón para recibirla. Es si hay valor real del otro lado de la línea o solo un guión optimizado para conversión inmediata que ignora todo lo demás.

Las marcas que entienden esto construyen relaciones. Las que no, construyen bases de datos.


¿Tu empresa usa este tipo de tácticas? Antes de responder, vale la pena revisar los números que nadie está midiendo.

Compartir artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *