Circula una imagen que seguramente has visto: una serie de puntos que se van uniendo progresivamente, para ilustrar la diferencia entre tener información y ser capaz de actuar a partir de ella. Datos, conocimiento, acción. No es un camino automático. Hay saltos que no se dan solos.
Llevo enseñando desde que tenía dieciséis años. Y una de las cosas que más claramente he aprendido en todo ese tiempo es que volcar información sobre alguien no es lo mismo que facilitarle un aprendizaje. Son actos distintos, con intenciones distintas y resultados completamente diferentes.
El antiguo paradigma de dar cátedra asume que el conocimiento fluye en una dirección: del que sabe al que no sabe. El problema es que ese modelo ignora algo fundamental: que cada alumno es único, con inteligencias distintas, con experiencias distintas, con formas distintas de conectar ideas. Una clase que no contempla esa diversidad puede transmitir mucha información y facilitar muy poco aprendizaje.
Por eso siempre he procurado que mis clases sean vivenciales. Con actividades dentro y fuera del aula que obliguen al alumno a hacer algo con lo que está aprendiendo, no solo a recibirlo. El aprendizaje que se queda es el que se construye, no el que se escucha.
¿Y las Universidades?
Hay universidades que llevan años transformando su modelo en esa dirección. Minerva es quizás el ejemplo más reconocido: considerada la universidad más innovadora del mundo, ha rediseñado desde la raíz la forma en que se enseña y se aprende.
Hace poco fui seleccionado como facilitador en la Universidad de la Libertad, una nueva institución en Ciudad de México con un modelo educativo disruptivo, asesorado por Minerva, con instalaciones pensadas para el aprendizaje activo y con la visión de convertirse en la mejor escuela de negocios e innovación en México y Latinoamérica.
Lo que más me entusiasmó no fue la infraestructura ni el respaldo de Minerva. Fue encontrar un lugar donde la distinción entre informar y facilitar no es un detalle pedagógico sino el centro de todo.
Eso, para alguien que lleva treinta años creyendo en esa diferencia, importa.
Nota: Escribí esto en julio de 2023, cuando acababa de ser seleccionado como facilitador en la Universidad de la Libertad. Desde entonces he tenido la oportunidad de conocer más a fondo su modelo educativo y confirmar lo que intuía entonces. Lo que comparto aquí es el momento exacto en que entendí por qué me emocionaba tanto, más allá de la novedad.




