La estrategia dicta los roles. No al revés.

Hay una confusión frecuente en la forma en que muchos directores de marketing construyen sus equipos: primero contratan a las personas, y luego adaptan la estrategia a las habilidades disponibles. La lógica debería ser exactamente la inversa.

Tu estrategia de marketing es la que debe dictar qué roles necesitas, qué habilidades requiere cada uno y cómo deben relacionarse entre sí. Si el equipo existente no cubre todo eso, el primer instinto suele ser contratar a alguien nuevo que lo haga. No siempre es la mejor decisión.

Antes de buscar afuera, vale la pena preguntarse qué capacidades hay dentro que no se están aprovechando del todo. Un equipo que ha participado en la concepción de una estrategia tiene algo que un nuevo integrante no puede tener desde el primer día: contexto, historia, compromiso con el resultado. Desarrollar nuevas habilidades en alguien que ya tiene eso es, en muchos casos, más inteligente que empezar desde cero con alguien que las tiene pero carece de lo demás.

Una estrategia de marketing moderno exige flexibilidad del equipo. No en el sentido de que todos hagan de todo, sino en el de que cada persona entienda cómo su rol contribuye al conjunto y pueda adaptarse cuando la estrategia evoluciona. Esa adaptabilidad no se contrata. Se cultiva.

Y hay algo más que pocas veces se menciona: cuando involucras a tu equipo en la construcción de la estrategia, y luego les das la responsabilidad de ejecutarla con skin in the game real, de principio a fin, el nivel de compromiso cambia. No están ejecutando instrucciones. Están defendiendo algo que también es suyo.

Eso no se compra con un nuevo contrato. Se construye con confianza y con tiempo.

Compartir artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *