UX trasciende las pantallas. Lo que escribí en 2017 y lo que ocurrió después.

Escribí esto en junio de 2017. Lo releo en 2026 con una mezcla de satisfacción y vértigo. Amazon Go existe y ha evolucionado. Las gafas de realidad aumentada de Apple llegaron como Vision Pro. Los asistentes de voz se integraron en casi todos los dispositivos del hogar. El marketing predictivo es hoy infraestructura cotidiana. Lo que entonces describía como tendencia es ahora el entorno en que operamos. Lo publico como registro de un momento en que todo esto era todavía una promesa. Y como recordatorio de que quien observa con atención las señales del presente puede ver con claridad hacia dónde va el futuro.


En 2017 interactuábamos con la tecnología de formas que apenas comenzaban a volverse cotidianas: reconocimiento de voz con Siri, Cortana o Alexa, reconocimiento dactilar para desbloquear el teléfono, realidad aumentada en sus primeros experimentos masivos. Pokémon Go había demostrado ese año que millones de personas estaban dispuestas a superponer una capa digital sobre el mundo físico si la experiencia valía la pena.

Lo que entonces me parecía evidente, y que no todos compartían, es que la experiencia de usuario no estaba confinada a las pantallas. La tecnología se estaba integrando en cada aspecto de la vida, de forma cada vez más sutil y más poderosa, y eso tenía consecuencias directas para cualquier marca que quisiera seguir siendo relevante.

Amazon Go era en ese momento un proyecto recién anunciado. La idea era eliminar la fricción del proceso de compra físico: entras, tomas lo que necesitas, sales. La tecnología registra todo en segundo plano. Hoy eso no solo existe sino que ha evolucionado en múltiples formatos y ha inspirado a otros.

El argumento central que hacía entonces sigue siendo válido, y si acaso más urgente: la omnipresencia de la tecnología en la vida del consumidor no es una amenaza para las marcas. Es una oportunidad de estar presente de forma orgánica, útil, no intrusiva. De dejar de enviar publicidad irrelevante y empezar a resolver necesidades reales en el momento en que aparecen.

Eso era marketing predictivo en 2017. Hoy tiene nombres más sofisticados y herramientas mucho más poderosas. Pero el principio es el mismo: la tecnología debe adaptarse a las necesidades del consumidor, no al revés. Y las marcas que lo entendieron primero llevan años de ventaja sobre las que todavía no lo han asimilado.

Compartir artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *