Por qué Google ya no es suficiente y qué hacer al respecto
Hace algunos años escribí que Google se había vuelto difícil. Que entre los anuncios que no tenían que ver con lo que buscaba y los resultados que prometían una respuesta y no la tenían, encontrar algo con precisión se había convertido en un ejercicio de paciencia. Recomendé entonces alternativas: otros buscadores, Quora, Reddit.
Desde entonces las cosas no han mejorado. Y la llegada de la IA generativa abrió un frente nuevo, con sus propias promesas y sus propias trampas.
Hace unos días necesitaba recordar el autor de una frase que tengo muy presente en mi trabajo: “Truth well told.” Sabía la frase. No recordaba a quién atribuírsela. Parecía una búsqueda simple. No lo fue.
Empecé con ChatGPT. Me devolvió una respuesta segura, bien redactada y completamente inventada. Probé con Bing, pensando que al combinar búsqueda web con IA tendría mejor suerte. Mismo resultado: confianza sin fundamento. Intenté con AgentGPT, que al menos siguió un proceso de búsqueda visible e interesante. Pero al final, también inventó.
Entonces recurrí a Google. El primer resultado fue un libro en Amazon con la frase en el título, pero era una novela, sin ninguna relación con el marketing que es el contexto real de la frase. El segundo era una publicación en LinkedIn que no la incluía en el cuerpo del texto; supuse que estaría en los comentarios, busqué, desistí. El tercero sí la mencionaba y citaba al autor, pero estaba enterrada en un artículo que arrancaba hablando de Shakira y no llegaba al tema hasta la mitad. Solo la encontré porque estaba haciendo una comparación deliberada de herramientas y no descarté nada.
Finalmente probé Perplexity. Respuesta directa, fuente clara, contexto correcto. Lo que había buscado desde el principio.
Guía práctica
Si usas Google para búsquedas precisas y no encuentras lo que necesitas, dale una oportunidad a Perplexity. No es perfecta, ninguna herramienta lo es, pero para búsquedas donde la fuente y el contexto importan, marca una diferencia real.
Y la reflexión de fondo es esta: vivimos en un momento en que las herramientas de búsqueda e IA proliferan más rápido de lo que las evaluamos. Saber cuál usar para qué es, en sí mismo, una habilidad profesional. No todas inventan igual, no todas buscan igual, no todas sirven para lo mismo. Experimentar con criterio, como con cualquier herramienta, es parte del trabajo.
La obsolescencia no avisa. Le ocurrió a herramientas que parecían inamovibles. Y Google, por grande que sea, no es la excepción.




[…] a esta industria, de la mano de Ana Cravioto y Gustavo Ross Quaas, que nunca he olvidado. Es el lema histórico de McCann: “Truth well told.” La verdad, bien […]