Quienes hemos trabajado en o para la industria automotriz sabemos que la prueba de manejo es uno de los momentos más decisivos del customer journey. Es el punto donde la intención de compra se convierte en convicción, o no se convierte en nada.
Cuando trabajaba en ktc para Suzuki México, me fijé en algo que parecía obvio una vez que lo veías, pero que nadie estaba nombrando: los autos demo pasan la mayor parte de la semana parados. No están cumpliendo su función. Son activos subutilizados que esperan a que el cliente tenga tiempo, ganas y disposición para ir al concesionario.
¿Y si el auto fuera al cliente en lugar de esperar que el cliente fuera al auto?
De ahí nació Instant Drive. Un servicio tipo Uber que llevaba el auto demo al hogar o a la oficina del prospecto. Si te cancelaban una reunión y de repente tenías una hora libre, podías aprovecharla para hacer la prueba de manejo del auto que tenías en mente. Sin desplazamiento, sin agendarlo con días de anticipación, sin el contexto de presión de un concesionario.
El proyecto piloto dejó aprendizajes valiosos. El más importante: una solución así, en una ciudad como la CDMX, requiere que toda la red de concesionarios se suba al proyecto. No funciona de forma aislada. La cobertura geográfica y la disponibilidad de unidades son condición necesaria para que la promesa de inmediatez sea real.
Sigo creyendo que la idea tiene potencial. La subutilización de los autos demo no ha desaparecido. Y la expectativa del consumidor de recibir servicios donde está, cuando quiere, solo ha crecido desde entonces.




