Bancarización sin inclusión. El problema que una tarjeta de débito no resuelve.

Hay una lógica que parece razonable a primera vista: si quieres incluir financieramente a poblaciones vulnerables, dales acceso a una cuenta bancaria. Entrégales una tarjeta de débito. Deposita ahí los apoyos del gobierno. Listo.

El problema es lo que ocurre después.

En México, ocho de cada diez transacciones se realizan en efectivo. El 91% de la población usa efectivo en sus gastos diarios.12 No por falta de educación financiera únicamente, sino porque el efectivo sigue siendo el medio que funciona en la economía informal donde vive una parte enorme de la población. Los comercios donde compran no tienen terminal. Los mercados donde venden no aceptan transferencias. El efectivo no es un hábito anacrónico: es una necesidad estructural.

Entonces, ¿qué hace una persona beneficiaria de un programa social cuando recibe su apoyo en una tarjeta de débito? Va a retirarlo. Y ahí comienza el problema real.

En México, el tiempo promedio para trasladarse a una sucursal bancaria o cajero es de 26 minutos. El costo promedio de ese traslado es de 28 pesos. Un solo retiro puede representar perder el 5% del apoyo recibido, antes de sumar la comisión si el cajero no es del banco de la tarjeta. Y como la inseguridad obliga a muchos a no cargar todo el dinero de una vez, algunos hacen más de un retiro, multiplicando ese costo invisible.

La tarjeta de débito no bancarizó a nadie. Solo cambió el punto donde el beneficiario toca su dinero en efectivo.

La bancarización real, la inclusión financiera que transforma vidas, no pasa por entregar un plástico. Pasa por diseñar soluciones que partan de cómo vive realmente la gente, no de cómo nos gustaría que viviera. Las fintechs que están trabajando en este problema lo entienden. No están compitiendo con los bancos tradicionales en sus propios términos. Están rediseñando la ecuación desde los márgenes, donde el efectivo sigue siendo rey y donde una solución que ignore ese hecho está condenada a no funcionar.

Nota: Escribí esto en julio de 2023 citando que el 71% de las transacciones en México se hacían en efectivo. En 2026 el dato actualizado indica que ocho de cada diez transacciones siguen siendo en efectivo, y el 91% de la población lo usa en sus gastos diarios. El problema que describo no ha mejorado. Si acaso, el argumento se ha vuelto más urgente.

  1. Banco de México (Banxico), Estudio Cuantitativo y Cualitativo sobre Efectivo 2024: El 91% de los mexicanos utiliza efectivo en sus gastos diarios. Fuente: https://www.banxico.org.mx ↩︎
  2. INEGI, Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024: El 85.2% de los mexicanos utiliza efectivo para compras de 500 pesos o menos. Fuente: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/enif/ENIF2024_RR.pdf ↩︎

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