Los primeros pasos en Internet. Y por qué vale la pena recordarlos.

Esta publicación me dolerá un poco. Pero vamos a ella.

Cuando llevas años en el ámbito digital, más de los que muchos de quienes hoy trabajan en él han vivido, la perspectiva cambia. No solo ves hacia adelante. También ves lo que se ha perdido, los errores que se repiten sin que nadie parezca recordar que ya ocurrieron, los vaticinios que se cumplieron y los que no.

Mi primer contacto con Internet fue gracias a Andrey Zarur, que me permitió conectarme a través de servidores de la UNAM a unos BBS, Bulletin Board Systems, que eran algo así como una versión primitiva de lo que hoy conocemos como Reddit. Una de las primeras cosas que hice fue descargarme una copia de AutoCAD. Prioridades.

Lo que vino después llegó por dos caminos que terminaron confluyendo. Junto con Salvador Cano empezamos a explorar los cuartos de chat construidos sobre un protocolo llamado IRC, Internet Relay Chat, que es la base sobre la que plataformas como Discord fueron construidas décadas después.

El otro camino lo abrió Alfredo Cortina ✝︎, uno de esos amigos que no se olvidan aunque el tiempo y una distancia infranqueable se interpongan. Alfredo me presentó el concepto del hipertexto. La web como la conocemos todavía estaba en gestación, pero el HTML ya permitía tener contenido estructurado y vincularlo con otro contenido. Los hipervínculos. Hoy los das por sentados. Pero esos enlaces simples, casi primitivos, son los que hicieron posible la proliferación del conocimiento de una forma que ningún medio anterior había conseguido.

Ahí empezó mi exploración para construir sitios web. Me convertí en uno de los primeros webmasters de México y comenzó lo que ha sido mi carrera en el marketing interactivo, digital, moderno, como se haya llamado en cada momento.

Lo cuento no por nostalgia, aunque algo de eso hay. Lo cuento porque creo que quien no conoce de dónde venimos tiene más dificultad para entender hacia dónde vamos. Y porque hay cosas buenas que se han perdido en el camino, errores que se repiten sin memoria, intuiciones que el tiempo ha confirmado y otras que todavía esperan su momento.

Sobre ello seguiré escribiendo. Para dejar constancia. Y para seguir conectando ideas que quizás no parecían relacionadas hasta que alguien las junta.

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