Soy una de las personas más creativas que conozco. ¿Qué aprendes de esa frase?

Soy una de las personas más creativas que conozco.

¡Ay, pero qué arrogante soné! ¿Verdad?

Detente un momento antes de responder. Porque lo que acabas de hacer, en el segundo que te tomó leer esas dos frases y formarte una opinión, es exactamente de lo que quiero hablar hoy.

Dependiendo de quién seas y de lo que hayas vivido, esas dos frases te dijeron cosas muy distintas.

Si vienes del marketing, quizás asumiste que he ganado premios de creatividad publicitaria. Pero no te consta. Y si indagaras un poco más, descubrirías que los certámenes de creatividad no son algo que me interese especialmente. Lo que me interesa es resolver problemas de forma creativa. Que no es lo mismo.

Si eres psicólogo o tienes formación en humanidades, quizás no viste arrogancia. Viste a alguien que usa un recurso literario, una figura retórica, para instalar una idea. Y tendrías razón. Hay una detrás de esa frase.

Si eres pedagogo, quizás notaste algo más sutil: usé la palabra “soné” en lugar de “me vi” o “me leí.” Un detalle que sugiere inteligencia auditiva. Pero para captarlo necesitabas ese marco de referencia previo.

Si eres escritor, copy o docente, probablemente evaluaste la ortografía y la construcción antes que cualquier otra cosa.

El mismo par de frases. Lecturas completamente distintas. Todas parciales.

Y ahí está la primera lección: la primera impresión no es un diagnóstico. Es un punto de partida. Para aprender de verdad, de una persona, de una situación, de un problema, necesitamos indagar. Profundizar. Resistir la tentación de quedarnos con lo que vimos en el primer vistazo.

La segunda lección es que aprendemos con los ojos de lo que ya conocemos. Cada disciplina, cada experiencia, cada marco de referencia que hemos construido filtra lo que somos capaces de ver. Por eso saber poco de muchos temas no es una debilidad. Es una ventaja cognitiva. Amplía el campo de visión. Te permite leer situaciones que quien solo sabe de una cosa no puede leer.

La tercera es la más práctica: a mayor información, mejores decisiones. Pero como el tiempo es finito y no siempre podemos esperar a tener toda la información que quisiéramos, la mirada interdisciplinar se vuelve el mejor sustituto. Ver desde varios ángulos al mismo tiempo compensa, en parte, lo que no alcanzamos a indagar.

Y sobre si soy o no una de las personas más creativas que conozco, eso te lo dejo a ti. Pero te adelanto que para saberlo, primero tendrías que entender qué es la creatividad de verdad.

Que no es lo que la mayoría cree.

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