Metis: el tipo de inteligencia que la escuela nunca te enseñó.

Existen libros que te dan información. Y hay libros que te dan un concepto que reorganiza lo que ya sabías. Desorden, de Daniel Solana, me dio uno de esos conceptos. Te lo comparto porque creo que cambia la forma de entender el pensamiento creativo.

En la antigua Grecia no solo se valoraba el pensamiento racional, el logos, la lógica, la argumentación ordenada. Existía otro tipo de inteligencia que también se consideraba valiosa, aunque más difícil de enseñar y de medir. La llamaban Metis.

Si buscas el término en Google encontrarás definiciones que no tienen nada que ver con lo que te cuento, otra muestra de lo que ya hemos comentado sobre los límites de los buscadores actuales. Pero la esencia del concepto, tal como lo trabaja Daniel en el libro, es esta: Metis es la capacidad de adaptarse a situaciones cambiantes y complejas, y de encontrar soluciones creativas a problemas difíciles. Una combinación de habilidad práctica, experiencia, intuición y astucia.

Cuatro elementos. Cada uno distinto. Todos necesarios.

La habilidad práctica es la que distingue a quien sabe de algo de quien sabe hacer algo. No basta con conocer. Tienes que poder aplicar ese conocimiento en condiciones reales, con recursos limitados, con presión encima.

La experiencia no se acumula solo con el tiempo. Se acumula con la variedad. Quien ha resuelto problemas en contextos distintos tiene una biblioteca mental más rica para conectar soluciones inesperadas.

La intuición es quizás la más incomprendida de las cuatro. El entorno académico, laboral y social generalmente la desacredita: actuar por intuición se percibe como poco riguroso, poco profesional. Cultivarla requiere ir contracorriente de esa tendencia. Y confiar en que la mente procesa más de lo que la razón puede articular en un momento dado.

La astucia, finalmente, es lo que orienta todo lo anterior hacia un objetivo concreto. El pensamiento creativo sin dirección es entretenido. Con dirección, es poderoso.

Guía práctica

La próxima vez que enfrentes un problema que requiera creatividad, pregúntate cuál de estos cuatro elementos estás descuidando. Rara vez los cuatro están activos al mismo tiempo. Identificar el que falta suele ser el primer paso para desbloquearse.

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