El multitasking que activa tu creatividad. Y por qué la rutina es tu aliada.

Hay una experiencia que casi todos hemos tenido y pocas veces sabemos explicar. Llevas horas intentando resolver algo. Das vueltas, te bloqueas, te frustras. Y entonces te levantas, te metes a bañar, o simplemente pones música y haces algo completamente distinto. Y ahí, sin buscarlo, aparece la solución.

No es magia. Es tu mente haciendo algo que muy pocas veces le permitimos hacer: soltarse.

En una publicación anterior hablé de un tipo específico de multitasking: el que ocurre cuando dominas una tarea tan bien que puedes ejecutarla casi en automático, liberando tu mente para pensar en otra cosa al mismo tiempo. Ese mismo mecanismo, aplicado de forma consciente, puede convertirse en una de las herramientas más poderosas para ejercitar la creatividad.

Hace algunos años escuché una charla de Pau Garcia-Milà donde planteaba algo que me pareció contraintuitivo al principio: la rutina ayuda a la creatividad. No la inhibe. La facilita. Porque cuando haces algo rutinario, algo que dominas, tu mente no necesita supervisarlo del todo. Y en ese espacio liberado es donde aparece el pensamiento creativo.

El problema es que nuestra formación, la educación formal y el rechazo social ante las ideas que se salen de la norma, han construido dentro de nosotros una serie de voces que inhiben ese pensamiento antes de que llegue a algún lado. Voces que nos recuerdan que no somos creativos, que eso no va a funcionar, que mejor nos quedamos con lo conocido.

Lo fascinante del desdoblamiento que ocurre durante el multitasking es que esas voces se apagan. No porque desaparezcan, sino porque la mente está ocupada en otra cosa y no tiene recursos para censurar. Y es exactamente ahí, en ese silencio interno, donde se enciende la chispa.

Así que la próxima vez que estés atascado en un problema que requiere creatividad, considera no forzarlo. Haz otra cosa. Algo rutinario, algo que domines, algo que no exija toda tu atención. Dale a tu mente el espacio que necesita para desdoblarse. Es probable que la solución llegue cuando menos la estés buscando.

No por accidente. Sino porque por fin le diste permiso de aparecer.

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